Esta vez aprendiste que para mantener unida a una familia era mejor liberarlos que mantener el puño apretado.
Esta vez fue más allá el tema del dolor y fue mejor aceptar que no podemos contra todo hasta que entendemos que todos nos vamos sin excepción.
Aprendiste que la vida es mejor olvidando los momentos que nos mantienen cautivos y crear nuevos entendiendo que nada es novedad, ya los ancianos nos hablaban de lo que no comprendimos.
Entender fue la palabra del año que termina y perder no es en sí algo que debiéramos temer porque nada está perdido: todo ha sido reciclado para volver a funcionar como una piedra que ha sido arrojada por un volcan en erupcion.
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