Eres mi vida, ¿me escuchas? Mi puta vida.
El aire que me entra no sirve si no es tuyo.
Y tengo que enterrarte estando viva,
velarte con los ojos secos, con orgullo.
Míranos: tu frente en la mía, tan cerquita,
como si el mundo nos fuera a dar permiso.
Mentira. El destino nos escupe, nos quita,
y me deja este amor huérfano, sin piso.
¿Cómo se vive después de haber tocado el cielo
y que te digan “bájate, que no es para ti”?
Eres el hombre por el que yo me desvelo
y el mismo por el que hoy me tengo que morir.
Porque esto es muerte. No me digas que sana.
Se me muere la risa, se me muere la fe.
Se me mueren las ganas de ser mañana
si en ese mañana tú ya no vas a ser.
Te amo con violencia, con hambre, con guerra,
con la rabia de saber que no te voy a tener.
Eres mi tierra prometida y mi destierro,
el único Dios al que le rezo sin creer.
Quédate. Quédate aunque te vayas.
Habita mis huesos, rómpeme la paz.
Porque prefiero un infierno que me arda
a un cielo cualquiera donde tú no estás.
No pudimos. Y ese “no pudimos” me mata.
Pero “te amo” me sobrevive, me entierro en él.
Eres mi vida, amor... mi vida ingrata,
el adiós más bonito que me tocó perder
Adriana Perez Peralta
No hay comentarios:
Publicar un comentario